Es tiempo de buscar a Dios

Hay un tema que es crucial en nuestra vida espiritual. Es un llamado que retumba en los corazones de todos nosotros: «Es tiempo de buscar a Dios». No es solo una sugerencia, sino un imperativo, una necesidad apremiante para nuestro crecimiento espiritual y desarrollo humano.

El profeta Isaías, en el capítulo 55, versículo 6, nos exhorta: «Busquen al Señor mientras puede ser hallado, llámenlo en tanto que está cercano». Este versículo no solo nos llama a buscar a Dios, sino que también nos recuerda la urgencia de hacerlo ahora, mientras Él todavía puede ser hallado.

El libro de Deuteronomio, capítulo 4, versículo 29, nos proporciona una promesa reconfortante: «Pero si desde allí buscas al Señor tu Dios, lo encontrarás, si lo buscas con todo tu corazón y con toda tu alma». Aquí, Dios no solo nos insta a buscarlo, sino que asegura que lo encontraremos si lo buscamos con todo nuestro corazón y alma.

La búsqueda de Dios no es una tarea fácil. Requiere dedicación, compromiso y una entrega total. Como dice en el libro de Jeremías, capítulo 29, versículo 13: «Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón». Esto significa que debemos poner todo nuestro esfuerzo, todo nuestro corazón en la búsqueda de Dios. No es una búsqueda superficial de conveniencia, sino una búsqueda profunda y sincera.

El Apóstol Pablo también nos recuerda la importancia de buscar a Dios en el libro de Hechos, capítulo 17, versículo 27: «Para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros». Este versículo nos recuerda que Dios está cerca, no está lejos. Está esperando que lo busquemos, que lo encontremos, que lo conozcamos.

Es tiempo de buscar a Dios, es tiempo de poner nuestra fe en acción, de profundizar en nuestra relación con Él. Dios promete que, si lo buscamos con todo nuestro corazón, lo encontraremos. Esta no es solo una promesa, es una realidad. Dios está esperando que lo busquemos, que lo encontremos, que lo conozcamos.

Es nuestro deber como cristianos buscar a Dios, conocerlo, amarlo y servirlo. Este llamado es para todos nosotros, sin importar dónde estemos en nuestro camino espiritual. Recordemos las palabras del Salmo 105, versículo 4: «Busquen al Señor y su fuerza; busquen siempre su rostro». Así que, hermanos y hermanas, les insto a que busquen a Dios, a que lo busquen con todo su corazón, con toda su alma.

Espero que estas palabras inspiren y alienten a todos a buscar a Dios más profundamente. Que Dios nos bendiga a todos en esta búsqueda. En el nombre de Jesús.

Photo by Jonathan Borba on Pexels.com

Descubre más desde Catalina Rey

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.