La Constitución Política de los cristianos
El libro de los Romanos, una epístola del apóstol Pablo en el Nuevo Testamento, es ampliamente reconocido como una de las exposiciones más profundas y completas de la doctrina cristiana en toda la Biblia. Este ensayo argumentará que, más allá de ser un mero tratado teológico, el libro de Romanos también puede ser considerado como una constitución política para los cristianos, proporcionando principios fundamentales que guían el comportamiento cristiano en relación con el gobierno y la sociedad.
Primero, el libro de Romanos establece la soberanía de Dios sobre todos los asuntos de la vida, incluyendo la política. En Romanos 13:1, Pablo escribe: «Sométanse a las autoridades gobernantes. Pues todas las autoridades existen por designio de Dios, y las que existen han sido establecidas por Dios». Este versículo indica que el poder y la autoridad gubernamental no son simplemente productos del capricho humano, sino que están ordenados por Dios. Esta es la base de una visión cristiana del gobierno y de la política.
En segundo lugar, Romanos proporciona principios para la conducta cristiana en la sociedad. En Romanos 12:17-18, Pablo aconseja: «No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos. Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos». Aquí, Pablo está llamando a los cristianos a ser pacíficos y constructivos en sus relaciones con los demás, lo cual es un principio fundamental en cualquier sociedad.
Además, Romanos anima a los cristianos a cumplir con sus deberes cívicos. En Romanos 13:6-7, Pablo escribe: «Por eso mismo pagan ustedes impuestos, pues las autoridades están al servicio de Dios, dedicadas precisamente a eso. Den a cada uno lo que le corresponde: si deben impuestos, páguelos; si respeto, demuéstrenlo; si honor, ofrézcanlo». Este pasaje enfatiza la responsabilidad cristiana de respetar y apoyar las instituciones gubernamentales.
Finalmente, Romanos establece la igualdad de todos los seres humanos ante Dios, un principio que tiene profundas implicaciones políticas. En Romanos 2:11, Pablo escribe: «Porque ante Dios no hay favoritismos». Este versículo anula cualquier reclamo de superioridad racial, cultural o social, y subraya la dignidad y valor de cada individuo.
En conclusión, el libro de Romanos puede ser considerado como una constitución política para los cristianos. Proporciona principios fundamentales que guían el comportamiento cristiano en relación con el gobierno y la sociedad, incluyendo la soberanía de Dios sobre la política, la conducta pacífica y constructiva, el cumplimiento de los deberes cívicos, y la igualdad de todos los seres humanos. Al vivir de acuerdo con estos principios, los cristianos pueden ser luz en el mundo y sal en la tierra, como Jesús mismo exhortó (Mateo 5:13-14).

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